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Aprende todo sobre la Isla Amantaní

Isla Amantaní es una interesante y muy turística isla del lado peruano del Lago Titicaca, dueña de un apasionante pasado como parte del Imperio Inca y de civilizaciones anteriores, heredado por sus pobladores que lo expresan en sus costumbres, rituales y modo de vida, y en su hermoso arte textil.

Isla Amantaní

La vigencia de tradiciones indígenas que datan de siglos de antigüedad hace pensar, a los turistas de todo el mundo que llegan a conocer la isla Amantaní, que se trata de un pueblo detenido en el tiempo, poco influenciado por el modernismo de la cultura occidental.

La amabilidad de su gente y su disposición a mostrar y compartir sus costumbres, tradiciones y leyendas convierten la visita a esta tranquila isla en una experiencia inolvidable.

Ubicación

La isla Amantaní se ubica en el territorio peruano del Lago Titicaca, dentro de los límites geográficos de la Región de Puno, distrito Amantaní, a unos 887 kilómetros al sureste de la ciudad de Lima.

Al norte le queda la isla de Taquile, con la que guarda muchas similitudes en cuanto a historia y tradiciones. Al este, específicamente enfrente, se ubica la Península de Capachica.

El Lago Titicaca es conocido mundialmente porque no existe en la Tierra otro navegable situado a mayor altura, 3.812 metros sobre el nivel del mar, dividiendo sus frías aguas, concentradas en 8.562 kilómetros cuadrados, entre Perú y Bolivia.

Características

Vista desde el aire, la isla Amantaní tiene forma casi redondeada, con una superficie que sobrepasa los 9 kilómetros cuadrados y una altitud máxima, en el más elevado de sus dos cerros, de 4.150 metros sobre el nivel mar, lo que hace que su temperatura promedio anual oscile en los 13° centígrados.

Su población pertenece a la raza étnica aimara y la conforman cerca de 4.000 habitantes, agrupados en unas 800 familias. Además del pueblo, existen otras 10 comunidades, entre ellas Santa Rosa, Incatiana y Villa Orinojón. Los pobladores se comunican en lengua quechua, pero también hablan bien el español.

En la isla se ubican dos montañas o miradores naturales, Coanos y Llaquistiti, desde cuya altura es posible tener una visión general del Titicaca y su tranquilo oleaje, además de visualizarse maravillosos atardeceres, ideales para la toma de fotografías. En los picos de estos cerros, muy visitados por los turistas, anidan ruinas de antiguas civilizaciones prehispánicas, como la Inca y Tiahuanaco.

La civilización y cultura Tiahuacano es anterior a la Inca y centró su dominio en la actual capital boliviana, La Paz, pero abarcó además territorios de los actuales Perú, Argentina y Chile, con una economía sustentada en la explotación agrícola y ganadera, y la arquitectura. Contó con un puerto en el lago Titicaca y dejó como legado la confección de textiles a los pobladores de sus islas, quienes han venido perfeccionando el arte y enseñándolo de generación en generación, porque vale destacar que en Amantaní tejen todos los miembros de la familia con edad de hacerlo. (Ver artículo: Puma Punku)

Actividades económicas

El cultivo de papa, cebada y otros rubros forman parte importante de sus ingresos económicos y medio de subsistencia, junto a la ganadería. Además, extraen roca de granito del cerro Llaquistiti y la transforman en utensilios y piezas ornamentales.

Al igual que su vecina Taquile, en Amantaní son expertos en textiles, expresados en chullos, ponchos y abrigos, de gran belleza y colorido en su diseño. Estos pueden ser adquiridos por los visitantes en las tiendas del pueblo.

En relación con el turismo, la modalidad que más se practica es la vivencial, que se refiere a conocer las costumbres de vida y tradiciones de los pobladores. También el turismo arqueológico y el ecológico movilizan visitantes a la isla y generan ingresos de dinero.

Costumbres en la isla Amantaní

Amantaní

Las costumbres ancestrales de los isleños, quienes se han resistido a modificar su modo de vida y olvidar sus tradiciones, pese a la concurrida visita de personas de otras culturas y latitudes; constituye precisamente un aspecto interesante y curioso que atrae el turismo.

La ocupación de la isla es anterior a la civilización Inca, pero los restos arqueológicos que perduran son una prueba fidedigna de que ese poderoso imperio, el más grande conocido en América del Sur, extendió sus dominios sobre este territorio insular. También la cultura Tiahuanaco dejó huellas visibles de su presencia en Amantaní.

Amantaní

Asimismo, en la cima de los cerros Coanos y Llaquistiti funcionan los antiquísimos centros ceremoniales Pachatata (padre tierra) y Pachamama (madre tierra), en los que se realizan anualmente ritos religiosos de herencia indígena, que como se sabe guardan una sagrada vinculación con la naturaleza.

Una costumbre relacionada con el turismo vivencial consiste en hospedar a los turistas en sus sencillas casas de adobe, cuyo pago incluye todas las comidas y la posibilidad de convivir participando en sus actividades de hilado de textiles o en el campo, en labores de cultivo o pastoreo de ganado.

La asignación de los huéspedes por casas no la decide el turista, sino que se hace a través de un sistema de rotación, de modo que las cerca de 50 familias que ofrecen sus viviendas como posada tengan igual oportunidades de ofrecer el servicio y obtener ingresos económicos, porque además tienen permiso de la municipalidad para vender productos artesanales y textiles.

Otra vivencia que los turistas no pueden dejar de experimentar es que los locales del pueblo, sobre todo los que expenden bebidas alcohólicas, ofrecen en las noches la posibilidad de que usen y se fotografíen con la colorida vestimenta típica y ensayen los bailes tradicionales de la isla.

Los pobladores de Amantaní no se divorcian, porque es costumbre que el matrimonio dure hasta que la muerte los separe. Se acepta que la pareja conviva el tiempo suficiente para conocerse bien y tome la decisión de casarse cuando esté segura, aunque sí es obligatorio contraer nupcias si tienen un hijo. Un dato curioso es que los hombres son quienes tejen para pedir en matrimonio a su novia.

Los hombres solteros llevan visible un chullo blanco y rojo tejido por ellos mismos, que en los casados es todo rojo, mientras que las mujeres casadas salen a la calle con un “chuko” o capa negra con una borla multicolor, que es más grande en las solteras y cubre más.

Islas Taquile y Amantaní

Amantaní

Las vecinas islas Amantaní y Taquile comparten la mayoría de sus tradiciones y costumbres ancestrales.

Taquile se ubica al norte de Amantaní y posee fértiles suelos que favorecen el desarrollo de la agricultura, principal medio de sustento, junto con la pesca, de alrededor de 350 familias que la habitan. Mientras los hombres labran y cultivan la tierra, las mujeres se dedican desde tiempos remotos al arte textil, que goza de un reconocimiento mundial de la Unesco.

Esta isla del Titicaca, la segunda más extensa después de Isla del Sol en Bolivia de este lago, sirvió como prisión política en la época de la colonia, cuando su dueño era un acaudalado español, y principios del siglo XX. Desde 1970 le pertenece a los taquileños, que es el gentilicio de sus pobladores.

Al igual que Amantaní, en la parte alta de Taquile reposan restos arqueológicos de la civilización Inca e, incluso, de anteriores a ésta. Toda la familia se involucra en las celebraciones religiosas y tradicionales que suelen realizarse en estas ruinas, herencia de sus antepasados.

Los taquileños comparten con los habitantes de su isla vecina la costumbre de alojar a los turistas en sus casas e invitarles a convivir y conocer de su idiosincrasia y ancestral modo de vida

Alrededor de tres horas tardan las embarcaciones en llegar a Taquile, provenientes del puerto de Puno, que queda a una distancia de 35 kilómetros.

Tour

Amantaní

Alrededor de 4 horas tardan las embarcaciones en navegar los 40 kilómetros que separan la isla Amantaní del puerto costero de Puno. Las embarcaciones o transporte lacustre se toman, todos los días temprano en la mañana, en el puerto de la ciudad de Puno. Existen botes que trasladan directo hasta Amantaní y otros que hacen escala en la Isla de Taquile, los cuales ofrecen la posibilidad a los turistas de “vivirla” durante varias horas.

El tour más clásico que se contrata en la ciudad de Puno comprende dos días y una noche de interesantes vivencias y compartir con los pobladores de las islas del Titicaca, correspondientes al lado peruano, y la visita a los cerros que resguardan los vestigios de la era Inca y centros de rituales indígenas.El primer día se divide entre las islas flotantes de los Uros y la Amantaní, donde se pernocta en las casas de los pobladores.

Las islas flotantes tienen una historia tan apasionante como antigua. Están construidas de totora, una planta que abunda en las costas del Titicaca.

A este lago llegaron en tiempos remotos los miembros de la etnia Uros, nativa de Bolivia, huyendo de las batallas que libraban los Incas por el dominio del territorio y empezaron a crear embarcaciones trabajando la totora, que con el tiempo y la experiencia fueron uniendo hasta crear estas grandes balsas que se conocen como islas flotantes de los Uros.

El segundo día se dedica a la isla de Taquile, famosa por su arte textil, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Los tour a la isla peruana Amantaní se enfocan en el agroturismo, turismo ecológico y el atractivo vivencial de las casas-hospedaje que ofrecen sus familias para acercar al visitante a sus costumbres autóctonas, además de las ruinas arqueológicas para los turistas apasionados de la historia y las culturas aborígenes de Suramérica.

Una recomendación para los visitantes es llevar abrigos, porque debido a la altitud en que se encuentra el Lago Titicaca hace bastante frío en sus islas, en especial durante la noche.

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