≡ Menu




Cataratas del Niágara: Historia, clima, turismo y más

Situadas entre las fronteras de Estados Unidos y Canadá, las Cataras del Niágara son uno de los monumentos naturales más famosos en el mundo y sin duda alguna una de las maravillas que provee la naturaleza.

Cataratas del Niágara

La Cataratas del Niágara con su característica forma de herradura de caballo y con una caída de 51 metros (170 pies) no solo producen un gran espectáculo para el ojo humano, sino que también generan poderosas emociones en los espectadores que las contemplan. El río que las nutres es el Niágara, que tiene 58 kilómetros de longitud. Las aguas que fluyen por estas cataratas provienen de los lagos Erie, Hurón, Superior, Michigan y Ontario. Curiosamente, cada minuto caen 336 mil m3 de agua de estas cascadas. (ver artículo: Gran Cañón)

Historia

Las Cataratas del Niágara han ejercido una especie de poder hipnótico en los que las contemplan y han inspirado a una gran cantidad de importantes personajes históricos, desde aventureros, soñadores, poetas y temerarios. Entre ellas a Annie Edson Taylor, una aventurera profesora de baile que quedó viuda durante la Guerra Civil. En el año 1901 llegó al Niágara y fue la primera persona que intentó saltar sobre la enorme masa de agua en un barril.

Desesperada por algo de dinero, decidió embarcarse en la temeraria aventura con la intención de atraer la atención del público y convertirse en una especie de celebridad. Contrató a un gerente y le dijo que tenía 42 años, cuando en realidad tenía 63. Diseñó el barril de 72 kilógramos y medio por sí misma con la ayuda de un amigo carpintero. Lo hicieron a prueba de agua con una almohada adentro. También le agregaron unos bloques de plomo en el fondo para evitar que se volteara.

Finalmente decide saltar a las Cataratas del Niágara para recorrer aproximadamente más de 1 kilómetro por los rápidos. Annie no tenía forma de saber dónde se encontraba, ni en qué momento llegaría al borde para caer al vacío por la caída de agua. Aunque apenas consciente, ensangrentada y congelada, logro sobrevivir la caída de aproximadamente 52 metros desde Horseshoe Falls (La Herradura del Caballo). Aunque no logró su propósito de enriquecerse, sí animó a que muchos otros siguieran sus pasos de saltar a las cataratas.

William Red Hill, un oriundo de la zona, logró ganarse la vida y se convirtió en una leyenda local por su labor de rescate de personas que decidían saltar en las Cataratas del Niágara. Era conocido como el hombre del río y se dedicó a estudiar los movimientos del río. Usualmente arrojaba objetos al río para comprobar hacia donde iba la corriente del agua, llegando a conocer bastante bien el concepto del río y cómo las corrientes funcionaban. Se dice que logró rescatar 177 cuerpos de las violentas corrientes del río.

En el año 1928 Red Hill se contagió de la fiebre temeraria que rodeaba a los que visitaban el lugar y decidió intentarlo por sí mismo en un barril de acero. Lo logra exitosamente y posteriormente, se dedica a vender barriles para arrojarse en las cataratas y rescatar a las personas que dicen hacerlo. En los años siguientes su familia siguió con la labor.

En el año 1678 las Cataratas del Niágara eran conocidas solo por los indios nativos de la región. El estruendoso sonido de las corrientes es el que guía al monje franciscano y al cura explorador Louis Hennepin. Motivados por un nuevo mundo por descubrir, ambos decidieron afrontar los peligros del bosque inexplorado. El misionero buscaba extender las fronteras de la Nueva Francia, por lo que la travesía que recorrió fue desde Quebec, a través de St. Lawrence, pasando por el Fuerte Frontenac, a través del Lago Ontario hasta el río Niágara. Su intención era la de conquistar lugares inhóspitos, buscaba convertir a los salvajes en hombre civilizados. El camino estaba plagado de animales salvajes, lobos, serpientes y osos. Después de navegar el río Niágara hasta donde era navegable, Hennepin y su escolta siguen el camino a pie.

El 6 de diciembre de 1678, el registro que hace en sus notas es el primer testimonio visual que se tiene de las Cataratas del Niágara. El sacerdote se muestra aterrado y fascinado a la vez por el escenario natural que tiene frente a sí mismo. Su testimonio aunque algo exagerado llega hasta Europa y es el que prueba la existencia de las cataratas. En las notas registró que la caída del agua tenía una altura de 183 metros, cuando en realidad mide 52 metros de altura.

El origen de las cataratas se da en la Edad del Hielo. Durante dos millones de años los avances del hielo se retiran constantemente. Finalmente, en su despertar se crearon las aguas nieves que forman los lagos. El río Niágara es bastante reciente, solo tiene 12 mil años de antigüedad, pero el escarpado del Niágara es tan antiguo como la Edad del Hielo. Está formada por capas y capas de rocas y esquisto debajo de los movibles glaciares. Cuando el hielo finalmente se disolvió, esta garganta natural se convirtió en el canal para los cuatro Grandes Lagos sobre ella: Erie, Hurón, Superior, Michigan y Ontario. Desde aquí una quinta parte de toda el agua del planeta traza su camino a través del río Niágara y todo este líquido llega a un punto en el cual 15 mil años después de la última era del hielo, la erosión dejó una pendiente con una altura de veinte pisos que se llama Cataratas del Niágara. (ver artículo: Puca Pucara)

Lo que sorprende de las Cataras del Niágara no es su altura, sino su anchura, de borde a borde mide 20 veces más que su altura. El río Niágara, por su parte, tiene 58 kilómetros de longitud. De la furia de la caída surgen los rápidos, un turbulento remolido permanente de agua. Con el paso del tiempo el río se va transformando. Hace unos 500 años, cerca del borde de las cataratas, la arcilla y el limo de un emergente fondo del lago creó la Isla Goat, y forzó a un lado del río a dividirse. A un costado yace el Salto Bridalveil (Bridalveil Fall) y también la Catarata Estadounidense.

cataratas del niagara

Al otro lado, en Canadá, se encuentra Horseshoe Falls, tres veces más ancha y con 170 pies de altura. Desde los tres siglos que pasaron desde que el padre Hennepin las vio, las cataratas hacen residido un tercio de milla sobre el río.

Por su parte, los indígenas que habitaban las adyacencias de las cataratas  hasta los años 1600, creían que el rugido de las aguas era un símbolo de lo que estaría detrás de ella, donde el dios del trueno vivía.

En los siglos que siguieron a las exploraciones de Hennepin, la región del Niágara fue el centro de numerosos enfrentamientos armados y guerras. Para la última mitad del siglo XVIII, Inglaterra ha cedido sus colonias americana, mientras se apropiaron de la mayoría del terreno del norte de Canadá. Para ese entonces los soldados son exploradores entrenados y tenía la habilidad de dibujar mapas y rutas de los lugares que visitaban. Muchos de ellos produjeron las primeras imágenes exactas de las cataratas.

En 1785 dos aventureros valiéndose de cuerdas escalaron hacia el lado canadiense de las cataratas. Entre ellos se encontraba el diplomático francés Michel Guillaume de Crèvecoeur. Con su acompañante descendieron 150 pies. El aventurero descubrió una abertura entre la roca y el agua en el fondo de las cataratas. Se convirtió de la primera persona en caminar detrás de las Cataratas de Horseshoe. Sin embargo, lo describió como que sintió la presencia de un ser supremo y sublime.

Durante los años de 1800 muchos románticos se sintieron atraídos por sus turbulentas y bellas profundidades. Sus imaginaciones los llevaban hacia el borde y los tentaban a sumergirse en la caída de agua para abrazar la muerte. Harriet Beecher Stowe incluso escribió sobre esta sensación de volverse uno con el agua en el año 1834 sin experimentar la sensación de miedo. En la mitad del siglo, con la invención de la fotografía, muchos congelaron sus imágenes como un testimonio que declaraba que habían visitado las Cataratas del Niágara.

Durante la década posterior al año 1830 el gobierno federal de los Estados Unidos pretendía trasladar a la población de nativos hacia terrenos de Oklahoma. Es en esto momento cuando muchos de los turistas y visitantes de las cataratas comienzas a ayudar a los pobladores nativos. Como los indios tenían que demostrar que eran útiles y podían valerse por sí mismos, comenzaron a vender su artesanía a los visitantes del lugar, un negocio que al poco tiempo se volvió muy lucrativo. (ver artículo: Lago Michigan)

Para el siglo XIX el atractivo de las Cataratas del Niágara trae el ferrocarril. En el año 1845 cuando el flujo de turistas aumenta considerablemente se plantea la necesidad construir un puente que una los bordes del Niágara. Todo el mundo quería viajar por tren sobre los rápidos.

Los expertos decidieron construir un puente suspendido. John Augustus Roebling propone un diseño con un puente aguantado por gruesos cables. Este puente proveía un viaje tan tranquilo, sin ningún tipo de vibración sobre el río Niágara que le permitía a estadounidense y canadiense viajar de un país a otra. El pintor paisajista estadounidense Frederic Edwin Church realizó uno de los retratos más famosos de las Cataratas del Niágara. Su obra está ubicado en la Galería de Arte Corcoran ubicada en la ciudad de Washington D.C.

Desde el lado canadiense de las cataratas los personajes más memorables son los que intentaron hazañas circenses en los escenarios de la gran caída de agua que es el Niágara. Chevalier Blundin intentó muchos trucos de cuerda sobre las imponentes montañas escarpadas que rodeaban a la masa de agua. En el año 1859 anunció que lanzaría una cuerda sobre la garganta del rio y caminaría sobre ella. La cuerda la extendió a una milla de las cataratas entre el Clifton House Hotel y los territorios destinados a la clase alta americana. Muchos se sintieron inmediatamente atraídos por el prometedor espectáculo. Después de caminar más de 50 metros, de repente se inclinó sobre la cuerda ante una multitud impresionada y aturdida comenzó a realizar impresionantes piruetas saltando sobre la delgada cuerda a 150 pies sobre el río Niágara. Esta hazaña le ganó mucha fama tanto en Estados Unidos como en Canadá.

Durante los próximos años el magnífico escenario de las cataratas comienza a ser explotado por incesante flujo de hoteles, turismo masivo y espectáculos triviales. Se construyen en el lado de los Estados Unidos una fábrica de papel en Bath Island, justo al lado de Goat Island. Durante aproximadamente dos décadas las cataratas son una visión de la decadencia sometidas a la incesante explotación de sus recursos.

En el año 1869, un hombre decide que es suficiente. Frederick Law Olmsted uno de los paisajistas y botánicos más famosos de los Estados Unidos se siente atraído por la Isla Goat. Trabajó como co-arquitecto del Central Park en New York y como comisionado en el Parque Nacional Yosemite. Dedicó 15 años de su vida a lograr que los alrededores de las Cataratas del Niágara se convirtieran en territorio público. Olmsted culpaba al frenesí que generaba las cataratas en las personas y alborotaba sus pasiones más incontrolables.

El paisajista creía que un escenario más sereno curaría un comportamiento tan reprochable. Laura Dufferin, a gobernadora general de Canadá se convierte en su aliada y decide apoyar su proyecto. Finalmente, los magnates más dominantes de la sociedad canadiense sugieren la política que creen más adecuada y efectiva para lograr estabilizar el territorio natural. Se recomienda al gobierno una política de la posesión de las tierras. Esta idea era realmente desconcertante para muchos porque utilizar territorio para propósitos no comerciales no era una práctica que se llevaba a cabo en la época.

El 15 de julio del año 1885 se declara que el estado de New York del Niágara se creaba en la garganta de las cataratas y abre el espacio para todo el público. Muchas personas que habían habitado en la zona durante todas sus vidas, podían ver las Cataratas por primera vez. Tres años después, en 1888, el Parque Canada’s Riverside Victoria abre por primera vez y la prensa local proclama que los tiempos de explotación de tierra están definitivamente terminados.

Sin embargo, esta declaración fue hecha demasiado pronto. Los próximos meses muchos proclamaban angustiados que las cataratas eran una fuente inagotable de energía que estaba siendo desperdiciada y desaprovechada. Después de un año de que se creó la reserva, el gobierno aceleraba el desarrollo del poder y daba derechos de desviación del agua a empresas energéticas para que aprovecharan todas las gotas de agua que pudieran. A mediados del año 1890, muchas plantas de energía fueron construidas y muchos contratos firmados y como consecuencia el Niágara se convirtió en la meca de energía del mundo.

Clima

Las Cataratas del Niágara se encuentran ubicadas en la zona templada del hemisferio norte del planeta. Su clima se caracteriza por un clima frío por la larga distancia que las aleja del ecuador. La media máxima en verano es de aproximadamente 6 grados y la temperatura media mínima es de -8 grados en invierno. Las bajas temperaturas son las que permiten que las Catracas del Niágara puedan llegar a congelarse parcialmente o totalmente en algunas ocasiones durante la estación del invierno.

¿Dónde quedan?

Las Cataratas del Niágara están ubicadas en Norteamérica y se extienden por una superficie que tiene forma de herradura de caballo. Curiosamente se encuentran en los dos países más grandes de esta región americana. Específicamente, están situadas entre los territorios de Canadá y Estados Unidos. En el primero se ubica en la provincia de Ontario, dentro de la región de Niágara, mientras que en Estados Unidos se ubica en el estado de Nueva York, en el condado de Niágara.

La caída de las Cataratas del Niágara forma parte de la cuenca del río Saint Lawrence y mide 52 metros de largo. Está compuesta por tres saltos, de los cuales Canadá posee la parte más grande, la conocida Horseshoe Falls. Estados Unidos posee la Catarata Estadounidense y la Catarata Velo de Novia, siendo la ultima la más pequeñas de las tres. Las Cataratas del Niágara miden 945 metros de ancho y están ubicadas a una altitud de 236 metros sobre el nivel del mar. Las cataratas están rodeadas por dos grandes ciudades. (ver artículo: Cerro de la Gloria)

A pesar de que en ambos lados de la frontera habitan gran urbes poblacionales, existe una gran preocupación y un gran cuidado por la conservación de las aguas. De hecho, los actos de contaminación del entorno son penados por la ley en ambos países. Sin embargo, sí se han dado ocasiones donde se ha producido contaminación en estas zonas. El principal problema que aqueja a estos territorios es la erosión, por lo que decidieron reducir el caudal de las cataratas con las represas.

Turismo

El poeta inglés William Wordsworth describió a las Cataratas del Niágara como la música de la humanidad. Este es uno de los monumentos naturales más famosos y visitados de Estados Unidos. Desde los primeros exploradores hasta los turistas que la visitan en la actualidad, el paisaje genera la misma impresión y las mismas expectativas. Siempre se producen exclamaciones de asombro durante los veranos que atraen a más de 12 millones de turistas, provenientes principalmente de territorios norteamericanos y Asia.

El turismo a las Cataras del Niágara comenzó en el año 1820 como un entrenamiento y una novedad para los más distinguidos. Era el destino de un elegante tour por el norte del territorio y las élites de las ciudades sureñas viajaban para visitarlo. Incluso se creó una guía para personas distinguidas que hacían turismo por las cataratas.

William Forsyth fue el primero que promovió el turismo por la frontera del Niágara. Había servido como miliciano durante la guerra del año 1812 y era un convicto. En el año 1822 inaugura el Hotel Pavilion para los nobles y caballeros pertenecientes a los estratos más altos de la sociedad.

En 1825 se construye el canal del Erie y el flujo de turistas aumenta. Permitió que el viaje fuera mucho más cómodo y seguro. También atrajo a escritoras femeninas como la autora Frances Trollope.

Mejor época de visita

Las mejores épocas para visitar las Cataratas del Niágara son durante la primavera y el otoño. En estas épocas las temperaturas son más gentiles con los turistas. Además, verano es la estación temporada alta, y aunque invierno trae consigo el menor flujo de turistas, las temperaturas bajan considerablemente, se forman grandes bloques de hielo y algunas atracciones cierran sus puertas.

¿Qué hacer?

El lado más entretenido y que cuenta con la mejor vista es el perteneciente a Canadá, por lo que usualmente millones de turistas suelen cruzar la frontera y visitar los casinos que están situados por la Avenida Clifton Hill. En ambos lados de las Cataratas del Niágara también  pueden encontrarse lujosos hoteles, espaciosos paisajes y bellezas naturales que atraen a millones de turistas al año.

El casino más antiguo es el Casino Niagara, ubicado en el distrito canadiense de Niagara. Las instalaciones incluyen máquinas tragaperras, mesas de póker, ofrecen varios torneos de póker, Blackjack y Slot. También se encuentra el Casino Fallsview, y en el lado americano de la frontera se puede encontrar el Seneca Niagara Casino, todos ofrecen variedad de restaurantes, salones de juego, estacionamientos en amplios espacios para entretenerse después de visitar las cataratas.

Cataratas del Niágara vs. Cataratas del Iguazú

Son las dos cataratas más colosales del mundo. Al poseer dimensiones tan vastas pueden parecer similares, sin embargo, son más las diferencias que las alejan. Algunas de ellas son:

Las Cataratas del Niágara, por su parte, se llama así por el río que las nutre: el Niágara. El origen de la palabra tiene su origen en los pueblos de los nativos americanos iroqueses, los habitantes más cercanos al río. El nombre Niágara significa “trueno de agua” y le pusieron así por el ruido estruendoso que provoca la caída del agua. Los conquistadores franceses les pusieron los Neutrales a esta tribu iroquesa porque en ellos encontraron unos aliados para defender los territorios de otras tribus próximas a las cataratas.

Las Cataratas del Iguazú también se llaman así por el río que pase por ellas. El nombre Iguazú proviene de una palabra guaraní que significa “agua grande”, el idioma que hablaban los habitantes originarios de la región donde se localizan la Cataratas. Esta tribu, al igual que los iroqueses, se alió con los españoles para que los ayudaran a defender sus territorios de futuras invasiones. (ver artículo: Faro Racalada)

El Niágara y el Iguazú datan diferentes eras geológicas. Las Cataratas del Niágara, por una parte, pertenecen a la era glaciar y tienen más de diez mil años de antigüedad. El glaciar avanzó por el área de Canadá y provocó una violenta erosión que creo una pendiente con alta caída, removiendo los terrenos y canales de los ríos hasta que los convirtió en lagos. Por otra parte las Cataratas del Iguazú tienen más de 200.000 años de antigüedad y tienen su origen en el Macizo de Brasilia. Una fractura en el terreno generó un desnivel en el cauce del río Paraná y ocasionó que la desembocadura del río Iguazú se convirtiera en cascada con caída muy abrupta, dando origen a los más de 200 saltos que caracterizan a las Cataratas del Iguazú.

Otro factor que las diferencia fueron las circunstancias de sus descubrimientos. Las Cataratas fueran descubiertas por el explorador español, Álvar Núñez Cabeza de Vaca en el año 1541, mientras viajaba del Océano Atlántico hasta la ciudad de la Asunción. Las Cataratas del Niágara fueron descubiertas por el sacerdote franciscano Louis Hennepin quien realizaba una travesía por el Norte de América buscando expandir los territorios dominados por los franceses, en el año 1678.

 

Las Cataratas del Iguazú se ubican entre los países sudamericanos de Argentina, en la provincia de Misiones, perteneciente al Departamento de Iguazú, y en Brasil pertenece al estado de Paraná, en el municipio de Foz do Iguaçu. Las Cataratas del Niágara, por su parte, están ubicadas entre los territorios de Canadá y Estados Unidos. En el primero se ubica en la provincia de Ontario, dentro de la región de Niágara, mientras que en Estados Unidos se ubica en el estado de Nueva York, en el condado de Niágara.

La altura de la caída de las Cataratas del Iguazú es de 82 metros. La zona más imponente se llama Garganta del Diablo y la mayoría de las caídas están ubicadas en territorio argentino a una altitud de 195 metros sobre el nivel del mar, miden en total 2700 metros de ancho y cuenta con 275 caídas. Mientras que la altura de la caída de las del Niágara tiene 52 metros. Está compuesta por tres saltos, de los cuales Canadá posee la parte más grande, la conocida Horseshoe Falls. Estados Unidos posee la Catarata Estadounidense y la Catarata Velo de Novia, siendo la ultima la más pequeñas de las tres. Las Cataratas del Niágara miden 945 metros de ancho y están ubicadas a una altitud de 236 metros sobre el nivel del mar.

Dejar Comentario