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Teatro Romano de Mérida: Historia, festival, comentarios y más

El Teatro Romano de Mérida es un famoso monumento histórico que fue construido hace más de 2000 años, durante la época del Antiguo Imperio Romano. Está ubicado en Mérida, ciudad perteneciente a la comunidad autónoma de Extremadura, en el suroeste de España.

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Teatro Romano de Mérida

El teatro es uno de los mejores monumentos en España que representa la arquitectura clásica romana y uno de los que mejor conservado está. (ver artículo:Castillo de la Eminencia)

Historia

El Teatro fue construido en la ciudad Augusta Emerita ubicado en la actual ciudad española de Mérida. Este asentamiento fue fundado por órdenes del Emperador romano Octavio Augusto a orillas del Río Anas, que cruza los países de España y Portugal, en el año 25 a.C.

Esta histórica ciudad fue testigo del asentamiento de los soldados retirados que participaron en las Guerras Astur-cántabras, entre las comunidades de Cantabria y Asturias durante los años 29 y 19 a.C.

Augusta Emerita era la capital de la Provincia romana de Lusitania, actualmente ocupada por los territorios de la comunidad autónoma de Extremadura, el noreste de Andalucía y parte de Portugal.

Las representaciones teatrales y las luchas entre gladiadores eran muy populares entre todos los estratos de las sociedades romanas. Eran vistas como formas de distención y entretenimiento para la población. Su popularidad era tal que un gran número de la población acudía en masa a ver los espectáculos. Aunque los políticos se valían de las representaciones teatrales para hacerse propaganda así mismos y transmitir los verdaderos valores del Imperio romano a los espectadores.

Los espacios donde tenían lugar estos populares espectáculos eran los teatros, edificios espaciosos que podían alojar en su interior a gran número de personas. Además, el acceso al recinto era gratuito.

El Teatro Romano de Mérida, en particular, fue construido por iniciativa del Cónsul Marco Vipsanio Agripa hacia el año 16 a.C. Con la construcción de teatros se pretendía dar más prestigio a la ciudad capital de la provincia de Lusitania. La cimentación del Teatro Romano se asentó alejado del centro de la ciudad, al sureste de Augusta Emerita. Para evitar las aglomeraciones que generaban este tipo de eventos, los teatros solían encontrarse a las afueras de la ciudad, muy cerca de las murallas que delimitaban el territorio del gran Imperio Romano y lo protegían de las invasiones bárbaras.

Estructura del Teatro Romano

La estructura del Teatro Romano de Mérida fue erigida en la ladera de San Albín. El lugar fue elegido porque la inclinación natural de la ladera facilitaba la construcción de las gradas.

La gradas que conforman la estructura del anfiteatro tienen forma de óvalo, cuentan con un diámetro de aproximadamente 95 metros y los asientos estaban revestidos de granito.Los materiales utilizados para construir los muros fueron hormigón y piedra. La fachada del teatro, por su parte, estuvo revestida de capas de granito. (ver artículo:Venus de Milo)

Sumado a esto, trece puertas dan acceso al interior del teatro. Dentro está compuesto por gradas situadas a lo largo de la pendiente en forma semicircular. Los asientos para ver las representaciones estaban seccionados en tres zonas de acuerdo al estatus social de al que pertenecían los espectadores: ima cavea, media macavea y summa cavea. O lo que es lo mismo: superior, medio e inferior. Cavea es el nombre que se le asigna a las gradas divididas en secciones desde las cuales los espectadores podían ver y disfrutar los espectáculos teatrales.

Las gradas de la sección ima cavea estaban formadas por 22 filas y estaban ocupadas por los senadores, soldados y ciudadanos romanos pertenecientes a las capas altas de la sociedad augusta. El área de media cavea estaba destinada para los espectadores de las capas intermedias como los ciudadanos romanos nacidos libres. Mientras que el sector de summa cavea era donde se ubicaban aquellos que pertenecían a los nivele más inferiores de la sociedad: los esclavos liberados, los esclavos y las personas pertenecientes a la servidumbre. Ahora bien, en estas gradas solo podían sentarse los hombres, el área designada para las mujeres estaba situada detrás y tenía el nombre de porticus.

En la parte más baja del teatro, ubicada hacia el centro frente al escenario, estaba la “orchestra” revestida de mármol y de aproximadamente 30 metros de diámetro, este era el lugar donde se situaba el coro. Estaba situada muy cerca de las gradas donde se sentaban los miembros de la alta sociedad romana. Además, el diseño del teatro permitía ver perfectamente, sin importar la ubicación dentro del lugar, al coro.

Las autoridades (senadores, magistrados y sacerdotes) tenían reservado un sitio especial en el Teatro Romano de Mérida para sentarse y apreciar el espectáculo. Ubicado abajo en el centro del semicírculo, el espacio contaba con la mejor vista del escenario. Además, estaba rodeado por las tres gradas ubicadas más arriba y estas últimas tenían una visión perfecta de las personas que se encontraban allí sentadas.

Las  gradas estaban separadas entre sí por un pequeño muro de mármol que no impedía apreciar a los miembros de la clase alta disfrutar del espectáculo. La exhibición constante ante las masas  los ayudaba a aumentar su popularidad. Para llegar a este lugar las autoridades accedían por un pasillo privado en el cual se puede leer en uno de sus dinteles la inscripción “M Agrippa F Cos III Trib Pot III” que indica que Marco Vipsanio Agripa, yerno del Emperador Augusto, fue el que construyó el Teatro Romano en la ciudad de Augusta Emerita. Estas inscripciones servían como recordatorio y promoción a los organizadores que se valían de estos medios para ganar la simpatía del público.

Ahora bien, el Teatro Romano de Mérida tenía la capacidad para alojar a 6.000 espectadores. Si bien es uno de los teatros más pequeños que fueron construidos en la época, su diseño se apega al estilo que caracterizaba a la arquitectura romana clásica. El recinto estaba dividido en las siguientes partes:

El sacrarium estaba separado de las gradas por una balaustrada de aproximadamente un metro de altura, ubicado muy cerca de la orchestra. En este lugar se colocaban altares donde se veneraban a los emperadores romanos como Augusto o Tiberio como si fueran dioses.

El pulpitum o plataforma era el nombre dado al lugar que componía el escenario. Medía más de 60 metros de largo y originalmente estaba cubierto de madera. También tiene pequeños orificios en forma de rectángulos para colocar los mástiles que sostenían el telón.

El espacio del frons scenae o frente escénico está conformado por dos pisos sostenidos por columnas de mármol de aproximadamente 90 metros de altura.

Los vomitorios, por su parte, eran las puertas por las cuales se podía acceder al recinto teatral. En las columnas del frente escénico se encuentras tres puertas que permitían a los actores entrar en escena. Por el medio, la puerta central, llamada “valva regia” y por los laterales, las llamadas “valva hospitalarium”.  La valva regia, por su parte, era la puerta a través de la cual entraban los actores principales de las representaciones teatrales. (ver artículo:Dolmen de Menga)

La fachada del escenario, comúnmente llamada frente escénico,  está decorada por varias columnas separadas entre sí por una distancia simétrica. Entre estas columnas se instalaron estatuas que representan a deidades romanas. Esta fachada, en específico, fue realizada en el siglo I d.C. tiempo después de la construcción del teatro. Las reformas del exterior del escenario se llevaron a cabo en la época que siguió al mandato de Julio Cesar. Posteriormente, en el siglo III d.C., se volvieron a llevar a cabo reformas en las cuales el piso de La Orchestra, lugar donde se ubicaba el coro, fue cubierto por paneles de mármol.

También en esta zona del escenario del teatro pueden apreciarse varias estatuas de emperadores representados como dioses o de guerreros militares que pelearon en importantes batallas. En el centro del frente escénico se puede apreciar a Ceres la diosa romana que personificaba a la madre tierra, la agricultura, la prosperidad y la abundancia de las cosechas. A la derecha se encuentra Plutón, el dios que gobierna el inframundo y conocido con el nombre de Hades en la mitología griega. A la izquierda está Proserpina, la hija de Ceres, reina del Inframundo asociada con el mito de la primavera. Otra estatua también representa a Talía, la musa de la comedia, la poesía bucólica y la protectora del teatro.

En el exterior del Teatro Romano se encuentra un jardín llamado peristilo. Esta zona está ubicada un poco más arriba de la cámara que tenían los actores para vestirse y descansar entre escenas. También era un espacio destinado para los que trabajaban en la producción y el detrás de escena, y para los guardianes que cuidaban el teatro. El jardín del peristilo estaba rodeado de fuentes canales y esculturas, estas decoraban el lugar y le daban un aire ameno. El espacio estaba destinado al esparcimiento y la recreación de los espectadores más prestigiosos. Más alejado del peristilo, hacia el norte, estaban situadas las letrinas.

El Teatro Romano y las siete sillas

A pesar de que el Teatro Romano de Mérida tiene más de 2000 años de antigüedad, la población extremeña de Mérida no sabía de su existencia hasta hace poco más de 100 años. El descubrimiento de la edificación clásica se dio en la era moderna, por lo que es relativamente reciente.

A principios del siglo XX el Teatro Romano que se conoce hoy en día todavía se hallaba cubierto bajo capas de tierra y escombros. De hecho, en este terreno inexplorado se sembraban y cosechaban garbanzos.

La única parte que sobresalía de la estructura era la sección de las gradas summa cavea, por ser las que estaban ubicadas más arriba en el recinto. Las ruinas hechas de hormigón pasaron a ser conocidas por la población de Extremadura como el monumento de “las siete sillas”. Según la creencia local las sillas eran los tronos de los siete reyes moros y estos eran los encargados de proteger a la ciudad de Mérida. Además, los extremeños de la época afirmaban que debajo del peculiar monumento se encontraba enterrado los grandes tesoros de estos reyes. Era usual ver a los niños organizar excursiones y jornadas de excavación para ver si encontraba la ansiada recompensa. (ver artículo:La Alcazaba y Murallas del cerro de San Cristóbal)

No es hasta el año 1910 cuando se inician las excavaciones a cargo del arqueólogo oriundo de la ciudad de Madrid, José Ramón Mélida.

Tras retirar grandes capas de tierra y escombros, fue develado el tesoro oculto que se encontraba debajo: la estructura básica del teatro. A pesar de que no era oro o joyas preciosas, las tierras extremeñas ocultaban uno de los mejores conservados teatros romanos de la historia.

Actualmente, existe un monumento llamado «las siete sillas» realizado por el escultor Rufino Mesa, quien honra la leyenda que acompaño a la población de Mérida durante mucho tiempo antes de la excavación que llevó a descubrir el teatro. Está ubicado en la Avenida de la Libertad en Mérida.

Restauraciones

Tras el paso de dos milenios, los embates del tiempo borraron y destruyeron gran parte de la estructura y mucho de los detalles ornamentales de la edificación original. Los asientos de las gradas, por ejemplo, no contaban con los sillares de granito, las piedras del escenario estaban desarmadas y esparcidas a largo de la edificación y la fachada del frente escénico no contaba con los sillares de mármol.

Décadas después, en el año 1962, se inició la reconstrucción de la joya arquitectónica y testigo sobreviviente del gran Imperio Romano. Estuvo dirigida por el arquitecto José Menéndez Pidal y Álvarez. Durante esta restauración se hicieron algunas adiciones a la fachada basándose en el diseño original del teatro. Se agregaron los paneles de mármol a los asientos de las gradas y restauraron algunas columnas que forman parte del jardín del peristilo.

Obras

Entre los géneros que se representaron en el Teatro de Mérida se cuentan tragedias, comedias y atelanas. El teatro clásico romano estaba altamente influenciado por los griegos, por esta razón se solían representar muchas historias que involucraban la mitología grecorromana.

Además, el género de la comedia era muy popular entre el público. Usualmente estaba acompañado de música que le daba un ligero toque didáctica a las representaciones. Esto último no es de extrañar porque el teatro era utilizado por las autoridades como una forma de educar a la población en la labor de ser los romanos con unos valores ideales. Entre las comedias que se destacaban se encuentran Terencio y Plauto.

Las compañías teatrales que montaban las presentaciones solían estar formadas por esclavos y miembros de la servidumbre. El vestuario solía incluir máscaras.

Festival de Teatro Clásico de Mérida

El Festival de Teatro Clásico de Mérida es el festival clásico más antiguo celebrado en España. Se inició en el año 1933, con la representación de la tragedia Medea de Séneca, en la versión de Miguel de Unamuno. La obra fue protagonizada por la reconocida actriz Margarita Xirgu.

Las representaciones de obras clásicas se realizan anualmente en este teatro, durante los meses de julio y agosto. Hasta la actualidad se han celebrado 64 ediciones. Sin embargo, en 1934, un año después de fundado el Teatro, se suspendieron por casi dos décadas las actividades debido a la tensión social y política que se vivió durante las huelgas iniciadas en ese mismo año y la guerra civil posterior durante el gobierno de Francisco Franco.

De hecho, cerca de uno de los vomitorios inferiores del teatro, está ubicada una escultura en representación de Margarita Xirgu, quien se exilió a Uruguay durante la dictadura de Franco. Más tarde, Xirgu adoptó la nacionalidad uruguaya. La estatua de bronce está erigida en su honor y representa a Medeca la primera representación realizada en el recinto que fue protagonizada por esta actriz.

19 años después, en 1953, las actividades se reinician con la representación de la tragedia de Jean Racine, Fedra. Desde ese entonces se ha celebrado cada verano de forma ininterrumpida en el famoso y antiguo Teatro Romano de la ciudad de Mérida en Extremadura.

En las ediciones pasadas se han realizado numerosas presentaciones que incluyen los mejores clásicos de la literatura griega y de otras partes también. En el registro se incluyen montajes muchísimos nombres:,

El festival ha adquirido popular con el paso y de los años y se cataloga como uno de los eventos culturales más importante celebrados durante en el verano español. Atrae a miles de espectadores cada año y en él se presentan los más prestigiosos profesionales del mundo del teatro hispano.

¿Cómo llegar?

El Teatro Romano está ubicado en la provincia de Badajoz, en Mérida, capital de Extremadura. Para llegar a la ciudad pueden tomarse aviones desde Badajoz o Sevilla. Aunque el Aeropuerto de Badajoz está mucho más cerca del monumento, a unos 45 km.

Otra forma de llegar puede ser tomar el ferrocarril desde Cáceres, Badajoz o las ciudades de Madrid o Sevilla. También por vía terrestre es una posibilidad si se toma la carretera desde Gijón a Sevilla, o la vía que une a Lisboa con las ciudades de Madrid y Valencia.

Teatro y Anfiteatro de Mérida

El Anfiteatro de Mérida es el edificio que está construido en las adyacencias del Teatro Romano de Mérida. La construcción de la edificación fue muy posterior a la del famoso teatro, en el siglo I a.C. El Emperador Augusto fue quien promovió el proyecto en el año 8 a.C.

Al igual que el Teatro Romano, el Anfiteatro se ubicaba en la antigua ciudad Augusta Emerita, capital de la Provincia romana de Lusitana, actual territorio de Mérida en Extremadura.

Lucha de gladiadores

A diferencia del Teatro Romano en el cual se hacían representaciones teatrales, el espacio del Anfiteatro Romano estaba destinado para la celebración de espectáculos mucho más populares entre la sociedad: las luchas entre gladiadores. La entrada al recinto del teatro para ver estos espectáculos era totalmente gratuita.

Estos eventos eran denominados “los juegos”, despertaban gran furor y exaltación en la población y se extendían durante todo un día. Muchas veces en lugar del combate entre una pareja de gladiadores, se añadían animales salvajes como tigres para que batallaran contra el gladiador. En la arena del anfiteatro romano se representaban mitos de la cultura grecorromana y batallas. La escenografía que rodeaba el espacio de combate estaba regida por ambientes boscosos o selváticos.

Usualmente los juegos de los gladiadores eran organizados por magistrados o cónsules romanos, puesto que eran ellos los que podían permitirse pagar la organización. Siempre que se hacía este tipo de evento se honraba a un dios romano en específico.

La tradición dictaba que días antes del gran evento, las parejas de gladiadores que participarían en la lucha eran anunciadas por toda la ciudad y se hacía especial énfasis en el organizador del espectáculo. Estos juegos eran utilizados por los políticos como una estrategia para aumentar su popularidad entre la población.

Como los combates eran a muerte, la noche antes de la celebración se les otorgaba a los gladiadores una gran cena como último gran placer. El día de la lucha, los gladiadores atravesaban la ciudad rodeados de una multitud y se dirigían al anfiteatro.

La tradición dictaba que la decisión de si el gladiador perdedor moría o no dependía del público. Si señalaban con el pulgar apuntando hacia abajo, el ganador debía perdonarle la vida a su contrincante, pero si el público extendía el pulgar de forma horizontal el gladiador vencedor debía darle muerte al adversario.

En torno a la lucha de gladiadores había una gran comunidad de empresarios que se dedicaban al comercio. Los días que se celebraban estos concurridos eventos los alrededores del Anfiteatro Romano se poblaban de mercados y bazares donde se vendían comidas y prendas de ropas, incluso algunos adivinos predecían el futuro a sus clientes.

Anfiteatro Romano

El Anfiteatro Romano de Mérida, ubicado en la capital de la comunidad de Extremadura, tiene forma de ovalo. Al igual que el Teatro Romano los materiales base utilizados para erigir los muros de la edificación fueron la piedra y el hormigón. La construcción de las gradas también se hizo aprovechando la forma natural de la pendiente de San Albín para facilitar el proceso. La fachada se revistió de granito como forma de decoración.

El anfiteatro tenía capacidad para alojar a 15.000 espectadores. La edificación cuenta con dieciséis puertas, llamadas vomitorios, que están distribuidas en la planta más baja del recinto.

El público que asistía a ver las luchas o juegos también estaba segmentado de acuerdo al estatus social al que pertenecían. Por la puerta principal, ubicada encima de los vomitorios, entraban los gobernantes y los organizadores del espectáculo. Las autoridades se ubicaban en los espacios llamados tribunas.

Las gradas o caveas eran el lugar donde se sentaba el público. Originalmente estaban revestidas de granito, cuentan con la distribución que caracteriza el diseño de los teatros clásicos romanos. Tres sectores: ima cavea, media cavea y summa cavea. Ima cavea era el sector designado para los senadores y demás miembros de la alta sociedad augusta. En las gradas ubicadas en media cavea se sentaban las capas intermedias de la sociedad conformada por ciudadanos los romanos libres. Mientras que en el sector summa cavea, ubicado en la parte más elevada del reciento construido sobre la ladera, se sentaba los miembros de las capas más bajas de la sociedad: la servidumbre conformada por los no ciudadanos, los esclavos libres y los esclavos. (ver artículo:Torres de Serrano)

Los espacios entre las gradas estaban seccionados por un muro de ladrillo. Las gradas junto con las tribunas eran separaban de la arena por medio de una balaustrada de hormigón. También se situaban redes encima de los muros para impedir que los animales u algunos objetos fueron arrojados al público.

Debajo de la arena del recinto, hacia el centro, se ubicaba una fosa tapada por una tabla de madera. Esta fosa era utilizada como almacén de materiales y para guardas las jaulas de los animales que peleaban con los gladiadores.

En los extremos del anfiteatro se encuentran dos puertas: la puerta Pompae, lugar por el cual los gladiadores accedían al recinto tras su recorrido por la ciudad; y la puerta Triunfalis, puerta por la cual salían los gladiadores que triunfaban en el combate.

Usualmente los gladiadores eran esclavos, prisioneros de guerra u hombres que buscaban ascender posiciones en la sociedad. Incluso existían escuelas de gladiadores donde podían prepararse en el arte del combate.

El recinto del Anfiteatro Romano de Mérida fue abandonado con la oficialización del cristianismo durante las conquistas en el siglo IV d.C. Las luchas de gladiadores no eran prácticas bien vistas por la religión abrahámica.

Después de más de dos milenios, la estructura del teatro ha ido desapareciendo. En la actualidad solo se pueden apreciar algunos restos de las gradas de las zonas medias, pero en mayor medida los que mejor se conservan son los inferiores. La superior ha desaparecido con el tiempo debido a los materiales que fueron empleados para su construcción.

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