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Monasterio de El Escorial: Historia, visitas, comentarios y más

El Monasterio de El Escorial, construido en el siglo XVI, es uno de los monumentos religiosos más importantes de la historia. Situado en el municipio español de San Lorenzo de El Escorial, en la Provincia de Madrid, es considerado desde 1984 Patrimonio de la Humanidad. Podría decirse que es uno de los mayores templos representantes de la cristiandad.

monasterio del escorial

Monasterio de El Escorial

El rey Felipe II tuvo la iniciativa de construir el famoso monumento religioso en el año 1563. Debe su nombre al mártir San Lorenzo y fue hecho con motivo de la victoria española en el territorio de Flandes en la Batalla de San Quintín, el 10 de agosto de 1557. No obstante, son muchos los estudiosos que ponen en duda que esa haya sido la verdadera razón por la cual el rey decidió construir un monasterio de tan épicas proporciones. (ver artículo:Torre de Pisa)

Historia

Felipe II era uno de los reyes más poderosos durante la Edad Media. Solía decirse que en su reino nunca se ponía en sol porque sus amplios dominios abarcaban territorios desde Europa, América, pasando por África, Asia y finalizando en las tierras filipinas.

El reinado Felipe II, conocido por el apodo de “El prudente”, estuvo ambientado en épocas de la impasible Inquisición. Como era de esperar el monarca del reino español era uno de los máximos representantes de la cristiandad.

Aparentemente Felipe II tenía el deseo de construir un templo que se comparase en imagen y semejanza al mítico Templo de Salomón. Las crónicas aseguran que el rey le pide a su arquitecto diseñar un monasterio que sirviera de tumba para su familia y al mismo tiempo funcionara como santuario religioso para honrar a Dios. Ahora bien, son muchas las especulaciones y dudas que surgen en torno a este ambicioso proyecto.

La historia oficial indica que el Monasterio de El Escorial fue construido en honor al diácono romano San Lorenzo. El día que se celebra a este santo es el 10 de agosto, la fecha en la cual se dio la Batalla de San Quintín, motivo principal que motivaría el homenaje al mártir. La leyenda de San Lorenzo cuenta que fue condenado a morir quemado en una parrilla de hierro, y esta podría ser la razón por la cual la edificación tiene una forma parecida a este objeto. No obstante, los simbolismos que están ligados al proceso de construcción y al diseño de esta monumental edificación dan pie a otras teorías.

El Monasterio de El Escorial fue construido en el siglo XVI, en plena Edad Media, cuando la implacable Santa Inquisición estaba en pleno apogeo. El movimiento religioso pretendía castigar a todos aquellos que cuestionaran o se inclinaran por doctrinas heterodoxas. Las herejías eran condenadas a muerte y los acusados morían quemados en la hoguera.

Por el lugar elegido y lo datos que rodean la construcción de la edificación se cree que el rey Felipe II construyó el Monasterio de El Escorial guiándose por creencias astrológicas y esotéricas. Sin embargo, al verse envuelto en pleno movimiento de la Inquisición y siendo él uno de los máximos representantes de la Iglesia y el cristianismo, tuvo que idear una estrategia que desviar la atención de la verdadera intención detrás del monasterio.  Se piensa que Felipe II ideó la excusa de construir el monasterio en honor a San Lorenzo, una santo aceptado por la Iglesia.

¿Dónde fue construido?

El lugar elegido para construir el Monasterio de El Escorial generó inquietudes en su momento, puesto que, según cuenta la historia, el rey escogió la zona por inspiración divina. Felipe II ascendió al trono en el siglo XVI, específicamente el 15 de enero del año 1556. Dos años después, en 1558, muere su padre, el Emperador Carlos V. Tras estos acontecimientos el rey toma la decisión de construir una tumba para enterrarlo a él y a los demás miembros de la dinastía. Por esta razón y al poco tiempo designa una comisión integrada por conformado por sabios arquitectos, sacerdotes y astrólogos para encontrar el lugar más idóneo para el proyecto.

La ladera del Monte Abantos, en la sierra de Guadarrama ubicada en la provincia de Madrid, fue el lugar elegido para construir el monasterio. Fray José de Sigüenza, cronista oficial del rey Felipe II, es el que describe que la sierra madrileña era una aldea desierta. En 1561 la sede de la Corte, que concentraba el centro del poder español, fue trasladada desde Toledo a Madrid. De esta forma, se le facilitaría a Felipe la inspección de las obras del Monasterio de El Escorial. Posteriormente, Madrid fue convertida en la capital del Imperio español. (ver artículo:Virgen de la Paz)

La decisión de descartar ciudades como Toledo, Valladolid y Granada fue muy criticada en su momento porque no se lograba entender la razón para elegir una tierra tan alejada, pobre, desierta y seca como la sierra madrileña.

De acuerdo a lo que cuentan las crónicas  de Fray José de Sigüenza, el grupo de sabios que conformaban la comisión asignada por Felipe II caminaban una noche por la zona de las sierras cuando una tormenta eléctrica plagada de rayos los sorprendió. Aparentemente, este evento fue el que los impulsó a elegir el lugar. Lo interpretaron como una señal enviada por Júpiter, el dios del rayo, de que la zona contaba con la protección de la deidad de la mitología romana.

Lo cierto es que el lugar sobre el que se erigió el Monasterio de El Escorial es una de las zonas telúricas más importantes del planeta. La edificación está construida sobre una zona que cuenta con veinte vórtices energéticos de 19500 unidades Bovis. Todos estos vórtices, excepto uno se encuentran distribuidos por todo el interior de la basílica; de hecho, en frente de cada altar hay uno. Estos vórtices generan uno de los anillos energéticos más grandes que hay en el mundo, con un radio de 700 metros de longitud.

Se cree que Juan de Herrera, el segundo inspector de la construcción del Monasterio de El Escorial, practicaba la radiestesia, una actividad que tiene por objetivo detectar las energías telúricas o las radiaciones electromagnéticas. El único vórtice que rompe con la simetría del está situado en el exterior. Está marcado por la piedra de Santa Teresa, que fue llamada así después la visita de la monja española. La razón se basa en que cuando visitó el monasterio se sentó un momento sobre la roca para descansar de la fatiga que le producía el calor. Esta piedra marca un vórtice de 13500 unidades Bovis y fue el hito fundacional que se colocó cuando iniciaron las labores de construcción del monasterio.

El motivo por el cual este terreno fue elegido se debe a que, en la Edad Media, los lugares donde se presentaban vórtices y confluencias telúricas se consideraban que estaban asociados con el mundo divino. La intención que tenía el rey Felipe II al erigir el monasterio en este lugar era la de establecer un eje que conectara a la tierra con el cielo.

También existe una creencia popular, aunque mucho menos aceptada, que dice que el Monasterio del Escorial fue construido en este lugar específico para tapar una entrada al inframundo, ubicado en la zona que contaba con menos carga energética. Según esta leyenda el monasterio cumpliría la función de barrera protectora que impediría la entrada al mundo de los demonios y malos espíritus provenientes del infierno.

Construcción

Oficialmente, la construcción del monasterio dio inicio el 23 de abril de 1563 a las once de la mañana, cuando el rey y el arquitecto Juan Bautista de Toledo colocaron la piedra fundacional. La precisión y rigurosidad para elegir la fecha y el lugar exacto no son coincidencias. En la antigüedad existía la costumbre que dictaba la fecha, hora y lugar eran elementos designados por la señales de los astros que debían tomarse en cuenta si se quería dotar de protección a algún edificio. (ver artículo:Castillo de San Carlos Borromeo)

En la fecha designada para colocar la piedra fundacional se produjo una conjunción entre los planetas Júpiter y Saturno. Precisamente, estos planetas eran los que regían la carta astral del rey Felipe II. Las suposiciones apuntan a que esta podría haber sido la razón principal para la realización del acto. Esta unión se daba una vez cada veinte años. Sumado a esto, el sol y la luna también formaban una conjunción ese día. Según las creencias antiguas, estos los períodos de luna nueva anunciaban grandes acontecimientos y contribuían al fortalecimiento de las dinastías. Muchas teorías señalan que Felipe II tenía planeada la construcción del ambicioso monasterio con muchos años de anticipación, y que había decidido esperar tanto tiempo por los eventos astrológicos que ocurrirían esa mañana del 23 de abril de 1563.

El diseño del Monasterio de El Escorial estuvo a cargo inicialmente del arquitecto Juan Bautista de Toledo, quien antes había trabajado durante su estancia en Italia junto a Miguel Ángel en San Pedro. El 12 de agosto de 1561 fue nombrado el arquitecto del rey. Toledo contó con la asistencia de Juan de Herrera, este último fue el encargado de finalizar la obra. Tanto Toledo como Herrera se vieron influenciados por el libro “La idea del teatro” del autor italiano Giulio Camillo. El texto estaba inspirado en la obra de Marco Vitruvio Polión, el ingeniero romano que buscaba representar edificaciones que conectaran al hombre con los astros.

Todo el proceso de diseño y construcción del monasterio estuvo estrechamente ligado a una serie de simbolismos. Las dimensiones del recinto, por ejemplo, están inspiradas en proporciones del número áureo. Este número se considera divino por representar el perfecto equilibrio universal.

Los estudiosos apuntan que la intención del rey Felipe II al construir el majestuoso Monasterio de El Escorial era asegurarse la protección de los astros al mismo tiempo que lograba alinear su vida ellos. De igual forma lo había hecho Salomón lo había hecho cuando construyó el templo, los emperadores de Egipto y Roma e incluso algunos papas.

Las teorías apuntan que San Lorenzo era la manera cristiana que encontró Felipe II y sus asesores de representar al sol. De hecho la dirección del Monasterio de El Escorial está orientado hacia la puesta del sol del 10 de agosto de 1563.

Desde el año 1563 hasta 1574 los esfuerzos estuvieron concentrados en la construcción del monasterio. A partir de 1571 estaba lo suficientemente apto para comenzar a ser habitado por los frailes, la Corte y el Rey. En el año 1574 se comenzó la construcción de la Basílica. Posteriormente, en 1582 se comienza a trabajar en la fachada principal del Monasterio. Finalmente, en el año 1567, el Fray José de Sigüenza registra en sus crónicas que la estructura del monasterio está oficialmente terminada.

Materiales

El Monasterio del Escorial es el legado más importante que dejó Felipe II “El Prudente” tras su reinado. La famosa edificación es uno de los templos cristianos más importantes y ambiciosos de todos los tiempos.

Visto desde el exterior, el diseño del Monasterio de El Escorial es en bloque, hermético y horizontal. Las torres terminadas en punta que envuelven la cúpula central le aportan destellos de verticalidad a la edificación. Está construido a base de granito gris que cuando capta los destellos del sol adquiere una tonalidad arena o dorada. El material elegido para el techo, por su parte, es pizarra. El Escorial se caracteriza por la sencillez, simpleza y solidez de sus líneas que van acompañadas de un estilo poco ornamentado.

Ahora bien, el Monasterio de El Escorial está compuesto por partes. El complejo no solamente se trata de un monasterio, también incluye una biblioteca, una iglesia, un panteón, un colegio y el palacio.

La fachada principal enfatiza el carácter religioso del conjunto. Algunos investigadores señalan que la decoración de la edificación está inspirada en un grabado del arquitecto italiano Serlio.

El convento está ubicado al oeste del Monasterio. Su estructura sigue un esquema cuadriculado. La disposición en cruz permite apreciar pasillos que dirigen a claustros pequeños. A estos espacios se les da el nombre de Patios Chicos. En el centro está situado un zaguán que guía a la cocina, el armario, el baño, y el comedor.

La zona en la que se ubica el Claustro Principal se ubica al este del convento. Está conformada por una amplia estructura de dos pisos que cuenta con grandes arcos situados sobre pilares. El diseño se asemeja a los patios romanos. En el centro de lugar se ubica el Templete de los Evangelistas, la útlima obra realizada por Juan de Herrera, el arquitecto del Monasterio de El Escorial. El exterior de la edificación está hecho de granito blanco, mientras que el interior está revestido de piedra. Además el diseño se ve coronado por una cúpula hecha también a base de granito.

Otra de las partes de componen el interior el complejo del Monasterio de El Escorial es el Palacio. Este está dividido en dos zonas: un palacio de carácter público ubicado en la zona noreste del complejo, y un palacio privado donde se encuentran los aposentos del Rey.

El palacio público también está dividido en dos. Una parte destinada para el personal de servicio y la otra destinada para los miembros de Corte. El palacio privado, por su parte, rodea a la basílica del monasterio. En el exterior se encuentra un jardín que está conectado con el altar más grande de la iglesia. También aloja habitación sencillas y de modesto tamaño. En el centro del recinto se ubica el Patio de Mascarones, un pintoresco patio interior. Cuenta, además, con tres galerías ubicadas al oeste cuyas fachadas están hechas de piedra labrada. El lugar está decorado por dos fuentes que representan mascarones colocados en los muros.

En el interior del Monasterio de El Escorial,  situados en la zona norte del complejo, también puede encontrarse un colegio y un seminario. Un detalle curioso es que originalmente estas habitaciones estaban pensada para ser un área de servicios, función que sólo permanecería en uno de sus cuatro patios. Tanto el seminario como el colegio contaban con cocinas, lavabos, comedores y dormitorios. A estas habitaciones también se le agregaban las aulas donde los alumnos veían clase y un pequeño patio interno destinado a cumplir la función de lugar para el receso.

Visitas al Escorial

El Monasterio de el Escorial es un monumento muy popular y concurrido por los turistas que visitan el pueblo de San Lorenzo de El Escorial, en la provincia de Madrid.

¿Cómo llegar?

El monasterio está ubicado en el pueblo de San Lorenzo de El Escorial, específicamente en la Sierra de Madrid, aproximadamente a unos 53 km de la capital española.

La ruta para llegar en auto es muy sencilla y transitada. Ahora bien, también puede llegarse al famoso monasterio por un viaje en tren desde la estación de Chamartín, el trayecto es de menos de una hora. Desde la estación de Atocha también puede llegarse, aunque este recorrido demora unos diez minutos más que desde Chamartín. La estación de llegada es la que está ubicada en el pueblo de El Escorial, desde este punto el monumento religioso queda a menos de veinte minutos caminando.

Si no se quiere hacer el recorrido caminando, también es posible tomar uno de los autobuses que paran muy cerca de San Lorenzo de El Escorial, sitio donde está ubicado el monasterio.

Panteón de Reyes

El Panteón de Reyes lleva por nombre Cripta Real. Aunque la mayor parte de la arquitectura del Monasterio de El Escorial estuvo terminada en el año 1567, es durante el siglo XVII, ya para el reinado de Felipe III, cuando se siguió trabajando en algunos detalles que conformaban la arquitectura del Panteón. El diseño es una planta octagonal y tiene elementos de la arquitectura barroca. El interior de la estructura está revestido en mármol y jaspe, además cuenta con elementos ornamentales en tonos bronce. (ver artículo:Fuerte Amber)

Sus dimensiones ocupan aproximadamente diez metros de diámetro por once de altura. Las urnas funerarias donde yacen los monarcas españoles también están hechas de mármol pulido y están situadas en un elaborado diseño representado por garras de león hechas de bronce.

Durante la construcción del panteón familiar se presentaron ciertos acontecimientos que dificultaron la labor. El lugar elegido para situar las tumbas de la famosa y prospera dinastía era debajo del presbiterio de la Basílica. En el año 1617, Gian Battista Crescenzi, y Juan Gómez de Mora fueron los funcionarios que designó el rey Felipe III, para llevar a cabo el proyecto de la construcción del Panteón de Reyes. La construcción se prolongó hasta el reinado de Felipe IV y concluyó en el año 1654.

Este recinto está compuesto por 26 sepulcros hechos de mármol y en él residen los cuerpos de los reyes y reinas que han gobernado a España. Aunque en ella no fueron enterrados los cuerpos de Felipe V, Fernando VI, Amadeo I y José I.

Iglesia del Monasterio de El Escorial

La Basílica de El Monasterio de San Lorenzo de El Escorial ocupa la mayor parte del complejo. Es una joya de la arquitectura española que mide aproximadamente 50 metros de largo. El diseño de la edificación fue realizado por uno de los arquitectos del monasterio, Juan Bautista de Toledo y está inspirado en la Basílica de San Pedro ubicada en Roma. De hecho, Toledo había trabajado también en la realización de esta edificación junto a Miguel Ángel.

El acceso hacia el interior del templo es a través de la Cripta Real, mejor conocido como el Panteón de Reyes, el sepulcro donde yacen los cuerpos de los monarcas españoles de las dinastías Asturias y Borbonas.

Toda la decoración de la iglesia fue hecha por pintores españoles entre los que se cuentan a Federico Zúccaro, Diego de Urbina, Juan Fernández Navarrete, Luis de Carvajal, Lucas Jordán y Alonso Sánchez Coello.

Una escultura que destaca dentro de la Basílica es el Cristo de Cellini, data del año 1559 y fue realizada por el italiano Benvenuto Cellini.  Esta figura está hecha en su totalidad de mármol blanco.

También puede observarse el Retablo Mayor, situado en el altar mayor. Esta pieza, particularmente, fue diseñada por el arquitecto del monasterio Juan de Herrera y en ella se exhiben figuras en relieve. La estructura mide 14 metros de ancho y está hecha a base de mármol rojizo, mientras que las figuras y elementos ornamentales son de color dorado.

Un elemento que llama la atención de los estudiosos por el simbolismo que representan es que dentro de la iglesia, en el altor mayor junto al sagrario, hay unas monedas en las que se puede ver representados un yugo con unas manos que sostienen una esfera. Además, puede leerse una frase que dice “sic erat infatis” que se traduce como “así fue de hecho”. De acuerdo a los estudiosos de la astrología el simbolismo está estrechamente ligado a los signos zodiacales. Los registros han demostrado que el rey Felipe II se mostraba muy interesado en los temas que comprendían la astrología y la alquimia. Las teorías apuntan que estos elementos reafirman la creencia del “rey prudente” en los astros. Las manos, por una parte, representan a al símbolo astrológico de Géminis, el signo solar del rey Felipe II, mientras que el yugo representa a su ascendente en libra.

Biblioteca

El Monasterio de El Escorial también está compuesto por una biblioteca, la cual es una de las más importantes del mundo. Una particularidad que presenta es que su ubicación no se corresponde al sistema cuadriculado, simétrico y homogéneo que rige al monasterio. Incluso sus dimensiones rompen con la simetría de la edificación.

Uno de los mayores atractivos de la biblioteca se concentra en la bóveda, donde fueron plasmadas majestuosas pinturas que representan los siete artes elementales que regían la formación elemental durante la época de la Edad Media. La educación estaba estructurada en base al Trivium que incluía las asignaturas de gramática, retórica y dialéctica; y al el quadrivium conformado por aritmética, geometría, música y astrología. Además, en esta biblioteca los libros están colocados con el lomo oculto. El lado que se muestra es el de las páginas y estás están pintadas de un llamativo tono dorado. Los estudiosos señalan que esto se hizo debido a motivos estéticos. Como la estancia es muy colorida gracias a los frescos representados en la bóveda, se buscaba darle más uniformidad al ocultar los lomos de diferentes colores de los libros y dejar a la vista solo las páginas doradas.

Los famosas y elaboradas pinturas que adornan el techo de la biblioteca fueron hechas por Pellegrino Tibaldi, un aclamado pintor y arquitecto italiano quien, al igual que Juan Baustista de Toledo, trabajó con Miguel Ángel en el Vaticano. Un detalle que llama la atención de los estudiosos es el mural en el cual está representado una escena de Salómon y la reina de Saba. En la pintura puede leerse una frase en hebreo: “omnia consistunt in numero, pondere et mensura” que se traduce como «todo tiene número, peso y medida». Esto podía hacer alusión a la divina proporción que buscaban los diseñadores del Monasterio de El Escorial.

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