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Conoce todo sobre el Museo de botero, su historia y más

El Museo de Botero se encuentra organizado en La Candelaria, punto de convergencia céntrico y social de Bogotá en Colombia.

Museo de Botero Medellin

El Museo de Antioquia o pasado Palacio Municipal es un vestíbulo de presentación dispuesto en el punto de convergencia de Medellín que alberga colecciones con congruencia todo incluido. Fue la principal puesta en marcha en el departamento de Antioquia y la segunda en Colombia. Está dispuesto antes de la Plaza Botero, cerca de la estación de metro Parque Berrío.

Un campeón entre las circunstancias favorables más críticas en medio del tiempo dedicado al rediseño del Museo de Antioquia, fue restaurar el resplandor del antiguo Palacio Municipal, convertido hoy en el campamento base esencial del establecimiento.

Alberga un importante asunto social de obras proporcionadas para Colombia por el especialista Fernando Botero con el objetivo de difundir las articulaciones humanas y la cultura en su país vecino. De las obras, 87 contrastan con su propio asunto social de mano de obra general y el resto, alrededor de 123 piezas, fueron hechas por un especialista comparable.

En 1931, el Consejo de Medellín abrió una prueba que intentaba remunerar a la mejor estructura para fabricar el nuevo campo base de la asociación de la ciudad. Lo esencial para tomar una intriga era que los originadores y los materiales eran colombianos, y que se considerara el factor fiscal.

En 1932, el jurado Tulio Medina, Rafael Toro, y singulares como Pedro Nel Gómez, mas Jesús A. Mejia y Arturo Longas, eligieron en conjunto el arreglo mostrado por Rodríguez e Hijos, por su grata y exitosa dispersión en el local, su descripción clara y directa, su totalidad y todo alrededor de la base estéril concentrada, el curso de acción agradable y silencioso de sus exteriores, en el que su carácter ha sido claramente representado”.

Historia del Museo de Botero

Desde finales de la década de 1960, el trabajador calificado colombiano Fernando Botero había sido un recolector de mano de obra primaria, al principio de piezas precolombinas, más tarde de mano de obra pionera e incluso más tarde de la representación, la pintura y la forma integral actual. Hasta 1999, todas sus agregaciones estaban dispersas en las almohadillas de los trabajadores calificados en Nueva York, París, Montecarlo y Pietrasanta, y además una tienda en un banco suizo, en Bogotá.

Desde mediados de la década de los noventa, Botero había propuesto al Museo de Antioquia en Medellín la posibilidad de dar toda su reunión de trabajo. En cualquier caso, la continuidad en la iniciativa esencial de los profesionales de Antioquia lo llevó a reconocer la sugerencia del entonces pionero de la ciudad de Bogotá, Enrique Peñalosa, de dar su ocasión social a Bogotá.

A pesar de la manera en que Peñalosa propuso crear otro enfoque auténtico para albergarlo, el trabajador calificado debía transmitir su reunión privada de mano de obra, estimada en más de 200 millones de dólares, al Banco de la República de Colombia, en Bogotá, establecimiento con una larga historia de actividades sociales relacionadas con la numismática, la artesanía y las bibliotecas, y en cuya biblioteca Luis Ángel Arango había revelado hacía mucho tiempo el plan de La Corrida.

2000

En el 2000, la agregación se reunió en Colombia después de una introducción en la Fundación Santander Central Hispano en Madrid, España. Después de este regalo a Bogotá, de acuerdo con las autoridades de Antioquia, el experto contribuiría con un curso de acción esencial de fragmentos de su creación al Museo de Antioquia, después de su distinción en escena, y también una tonelada de figuras para el Parque Botero. Independientemente de la forma en que Botero había dado a Bogotá el peso de la agregación de trabajadores calificados con todo incluido, Botero reunió otro plan de juego de alrededor de 21 piezas.

También, Fernando Botero dio este evento social al Banco de la República y a la ciudad de Bogotá, con la explicación de hacer que las obras sean accesibles para todos los colombianos. La colección se presenta en los pasillos de la Hemeroteca Luis López de Mesa, más tarde conocida como la Casa de Exposiciones y ahora la oficina central inmutable del Museo Botero.

Inauguración

Inaugurado el 12 de octubre de 1937, el edificio fue la sede de la Alcaldía y el Consejo de Medellín, hasta 1988, cuando se ofreció a Empresas Públicas de Medellín. En 1995 se reportó un Monumento Nacional.

En el año 2000, el edificio se transforma en un foco verificable. Hecho por el seguro, la recuperación y la aclimatación al nuevo uso, permite recuperar el resplandor principal de la estructura, que, a pesar de las progresiones y las enemistades de las cuales fue un terrible retroceso con el movimiento del tiempo, mantiene su calidad y diseño. Entre los espacios recuperados para el disfrute de los visitantes se levanta el antiguo barrio del Concejo de Medellín, hoy transformado en teatro, con el gran cuadro divisorio La República, del perito Pedro Nel Gómez que exhibió por toda la eternidad.

Obras

El curador del Museo Botero de Bogotá fue realizado por el mismo Fernando Botero con la asistencia de María Elvira Escallón y José Ignacio Roca. Uno de los estados de la bendición, fue que cualquier trabajo dado podía obtenerse o cambiarse de región después de colgarse. En este sentido, se mantiene el evento social de las obras tal como fue seleccionado por Botero. La acumulación de 87 bits de mano de obra extendida dada por el trabajador calificado, se encuentra aislada en un par de centros distribuidos por el Mundo, Incluyendo el Museo Van Gogh y el Museo del Hermitage.

Una sala enfocada a expertos europeos de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, con intereses relacionados con el impresionismo. Del impresionismo, hay dos obras maestras del aceite de Pierre Auguste Renoir, un punto de vista de Amsterdam de Claude Monet, los dibujos de aceite de Camille Pissarro y otros similares a los de Gustave Caillebotte y una figura de Edgar Degas.

En las obras postimpresionistas solo hay un solitario, Absinthe Drinker in Grenelle de Henri de Toulouse-Lautrec. El propio Botero vio el inconveniente de adquirir obras de trabajadores calificados post-impresionistas como Van Gogh, Seurat, Cézanne debido a su costo asombroso en la exhibición de artesanía, sin embargo una de sus metas era establecerlos en sus Museos.

Patio del Museo Botero

En esta sala comparable hay trabajos posteriores que no están explícitamente relacionados con el impresionismo, por ejemplo, un expuesto por Pierre Bonnard recogido por Botero después de un duro intercambio con Ernst Beyeler, un recolector de artesanía elogiada; o una representación pintada por Edouard Vuillard que Botero tenía en su habitación de Nueva York.

La sala que lo acompaña es inaugurada por un modelo de Salvador Dalí de 1933, del cual hay un ajuste en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. A pesar de la forma en que Botero se rinde de que no podía preocuparse menos por Dalí, se da cuenta de que compró esta pieza ya que consideró que completó el evento social.

Las sobras de la sala están involucradas en grandes perfiles de asociaciones petroleras por parte de trabajadores calificados de diversas corrientes, que van desde el surrealismo, el expresionismo, la nueva objetividad alemana y un par de trabajos que cierran el cubismo. Otras mejoras de vanguardia, por ejemplo, el futurismo italiano, Dada, el cubismo temprano, fabricado y lógico y el expresionismo alemán temprano no se abordan. Botero ha visto que no está entusiasmado con la corriente inventiva de Duchamp y menos con la mano de obra aplicada.

85 Obras

El Museo Botero alberga a un campeón entre las reuniones de trabajo más básicas en América Latina. Compuesto por 85 obras de los creadores más representativos de la historia de la artesanía de finales del siglo XIX y mediados del siglo XX, y 123 obras entre esbozos, acuarelas, pasteles, y modelos del experto colombiano Fernando Botero, una de ellas, se considera la mas resaltante es la Fruta, 1823.

La grupo del Museo de Antioquia alberga más de 5.000 piezas, que representan el auge, el viaje y el cambio de la historia y las articulaciones magistrales en la oficina y la nación. El Museo audita para siempre, dispersa y amplía su reunión, que incorpora composiciones, ilustraciones, figuras, informes y piezas auténticas, entre diferentes artículos.

4.244 artículos

Las obras maestras incorporan representaciones de caballete, figuras y recursos realistas y narrativos. En los elementos registrados que componen la acumulación se encuentran armas, mercadería individual y utilitaria, archivos auténticos, entre otros. En total, las piezas centrales y la historia suman alrededor de 4.244 artículos.

1,566 piezas

La mayoría de las protestas de agentes que conforman el ejemplo de la exploración arcaica que asegura que el Museo son la producción de objetos de barro y piezas de orfebrería indígena, antigüedades líticas (por ejemplo, piedras puntiagudas) y materiales, que suman alrededor de 1,566 piezas.

El Museo también se preocupa por los artículos y gemas que tienen un lugar con personas de fuera, las dos fundaciones y las acumulaciones privadas. Alrededor, la reunión tiene 437 bits de este tipo. Desde 2011, se han otorgado alrededor de 135 obras a las acumulaciones del Museo a través de regalos, incluido el arreglo Viacrucis, el entusiasmo de Cristo, por el maestro Fernando Botero.

Fernando Botero desde la percepción de Carlos Arturo Fernández

Si fuera crítico elegir una palabra expresiva para retratar las creaciones por Fernando Botero, posiblemente la mejor opción sería, verificable. Sus figuras, sus volúmenes, sus obras, no toman después las de algún otro pintor, el estilo de botero es único e irresistible, además de ser sobresaliente. Su obra funciona como un logotipo. Es, simplemente, innegable.

«Botero tiene una visión increíblemente explícita, hay un mundo creado por él. Miras un retrato y sabes que es de él», dice Alberto Sierra, un campeón entre los cuidadores de mano de obra más importantes de Colombia, que ha trabajado en el Museo de Antioquia, el Museo de Arte Moderno de Medellín, la Colección de Arte Suramericana de Seguros, y por supuesto ayudó al experto de Antioquia con la reunión de su colección en Medellín en el año 2000.

«Además, no estamos hablando de si Fernando Botero es increíble u horrendo, estamos examinando a un trabajador calificado que tiene una proximidad general verificable», dice Carlos Arturo Fernández, funcionario de educación avanzada en historia de la mano de obra y doctorado en articulaciones en el Universidad de Antioquia.

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