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¿Conoces el Rano Raraku? Apréndelo aquí

Rano Raraku es un cráter volcánico en la Isla de Pascua, en Chile, de gran valor histórico porque su formación geológica, a partir de capas de ceniza endurecida, permitió que sirviera de cantera para que la antigua etnia Rapa Nui extrajera las rocas en las que talló la mayor parte de sus mundialmente famosas estatuas moái.

Rano Raraku

Rano Raraku

El volcán Rano Raraku se constituye en uno de los escenarios arqueológicos más fascinantes del mundo, a estar habitado en su interior y en las laderas externas por estas monumentales esculturas de piedra talladas por el ingenio humano, algunas a media construcción, que los nativos de origen polinesio denominaron moái.

Esta fosa volcánica contiene además en su interior una laguna alimentada de agua dulce de lluvia y poca profundidad, hasta tres metros en la parte más honda, rodeada de una espesa vegetación, sobre todo planta de totora, y otras florales que causan un hermoso espectáculo a la vista.

Rano Raraku

Volcán Rano Raraku

Antiguamente el volcán recibía el nombre de Maunga Eo, que en la lengua ancestral rapanui se traduce como “cerro perfumado”, porque en otrora crecía en el lugar una planta que despedía un aroma muy agradable que se extendía por toda la zona.

El nombre compuesto que conserva en la actualidad, en el idioma aborigen, significa volcán con una laguna interna (Rano), en tanto Raraku se interpreta como rayado y se cree guarda relación con las grandes ranuras o canales que presenta la montaña en su pared del lado sur.

A este cono volcánico inactivo se le estima una formación geológica que data de más de 300 mil años, producto de las erupciones de los volcanes Maunga Terevaka y Pua Katiki.

Rano Raraku

La montaña se eleva a una altitud máxima de 160 metros y su cráter se extiende por un área de 700 metros de diámetro. Su topografía se caracteriza por un acentuado declive hacia su lado sur y una alta y casi recta pared hacia su parte norte, la que mira hacia el mar, que desciende formando un acantilado bastante elevado.

La elevación volcánica visible se formó por la acumulación de ceniza, generando la original roca porosa conocida como Toba Lapilli, que aprovecharon los nativos para esculpir sus reconocidas estatuas.

Parque Nacional Rapa Nui

Rano Raraku

El área protegida por el Parque Nacional Rapa Nui arropa más de 40% de todo el territorio de la Isla de Pascua, superando las 7.000 hectáreas y abarcando los volcanes Rano Kau, Rano Raraku y Rano Aroi, en cuyas lagunas internas se acumulan las únicas reservas de agua de la isla.

Desde 2016, la administración del parque se le otorgó al pueblo aborigen Ma’a Henua, descendientes de la cultura del mismo nombre del parque, que hace cientos de año esculpió las originales esculturas que sostienen el turismo, la principal fuente económica de los pobladores de la isla, junto con la pesca.

El decreto de creación del Parque tiene fecha de 1966. En diciembre de 1995, 29 años más tarde, la Unesco tomó la decisión de amparar la extensión del parque con su denominación de Patrimonio de la Humanidad, con el fin de preservar la relevancia cultural y el valor que para la arqueología revisten las enormes piezas creadas a partir de material volcánico.

Rano Raraku

Además de los moái que se esparcen por toda la isla, incluso existen algunos que sólo asoman la cabeza o se encuentran aún incrustados en su roca base, también dentro del parque se ubican paradisíacas playas que se prestan por sus cristalinas aguas para la práctica del buceo y la observación marina de la gran diversidad de peces y flora oceánica.

Rano Raraku Moái

Rano Raraku

El volcán Rano Raraku reviste una importancia histórica y cultural de primer orden para la Isla de Pascua y el mundo, pues el grupo étnico que la habita desde tiempo inmemoriales, Rapa Nui, extraía grandes piedras ígneas de la cantera que significaba su cráter y esculpía las enormes estatuas que reciben el nombre de moái, las cuales sólo existen en esta isla y por ello motivan una alta afluencia de visitantes durante todo el año. (Ver: Moái de la Isla de Pascua)

Los estudios arqueológicos realizados a estas creaciones de piedra y la evolución de sus técnicas constructivas arrojan que posiblemente se tallaron entre el año 700 y hasta un siglo después del año 1500 de la era cristiana.

Una cifra inferior a 1.000 moái se han cuantificado y se encuentran diseminados por toda la isla. Una cantidad que supera los 800 se moldearon trabajando enormes bloques de roca Toba sacadas del cuerpo montañoso del Rano Raraku. Un número mucho menor los esculpieron en otro tipo de material rocoso, más resistente a dejarse tallar con los instrumentos primitivos de aquel entonces.

Rano Raraku

Existe figuras de diversos tamaños y pesos. La estatura promedio supera los 4 metros. Las más altas alcanzan los 10 metros y solo se conoce un par con esta dimensión. En cuanto a su peso, oscila en cinco toneladas. El número que sobrepasa las 10 toneladas no llega a 40 estatuas.

Alrededor de 400 de los cerca de 900 moái conocidos están ubicados alrededor y dentro del volcán, en distintas etapas de su creación, por lo que se cree que la cantera debió ser desocupada de manera imprevista, por eso quedaron estatuas sin concluir, entre ellas una de 21,65 metros de largo, la de mayor altura conocida, que de haberse tallada completamente hubiese superado las 270 toneladas de peso.

Rano Raraku

Antiguamente, las pesadas esculturas que estaban terminadas eran montadas sobre unos altares denominados por los indígenas «ahu», que fueron tumbados por los isleños en alguna situación conflictiva en el siglo XV. Un número reducido de estas estructuras que sostenían a los enormes moái se ha restaurado a partir de un proyecto arqueológico iniciado en 1956. Originalmente, los moái más importantes tenían en la cabeza una enorme pieza, en forma de gorro elaborado con piedra roja y hasta 2 metros de alto, denominado por los primitivos pobladores como Pukao. (Ver: Ahu Akivi y Ahu Tongariki)

Varias teorías se han tejido sobre la razón o el significado que tenían para los pobladores originarios estas esculturas monolíticas. La más aceptada sugiere que navegantes oriundos de la Polinesia, que desembarcaron en la isla hace más de 500 años, tallaron estos colosos de piedra volcánica como una manera de venerar a sus parientes fallecidos, con la creencia de que estas representaciones irradiaran la energía divina del muerto a favor de sus descendientes y entorno de vida.

También tiene fuerza una que asevera que las estatuas eran colocadas en los puntos de la árida isla donde se encontraban las fuentes de agua dulce, escasas en este territorio que emergió a la superficie empujado por erupciones volcánicas.

Ubicación

Este inmenso cráter se ubica dentro de un parque nacional al este de la isla de Pascua o Rapa Nui, como la etnia originaria que vive en ella, en la región chilena de Valparaíso, a unos 20 kilómetros al noreste de la ciudad Hanga Roa, el único centro poblado de la isla.

La playa de Ovahe le queda hacia el noroeste y el volcán inactivo Poike lo observa muy cerca desde el extremo este de la Isla de Pascua. Bastante más lejos hacia el oeste se posiciona el impresionante volcán Rano Kau, cuyo origen eruptivo se estima en unos 2,5 millones de años.

Rano Raraku

La Isla de Pascua constituye una minúscula porción de tierra que se asoma en las aguas del Pacífico Sur, geográficamente más próxima a la Polinesia, continente de Oceanía, pero que políticamente está adscrito a Chile, cuyas costas más cercanas le quedan a más de 3.600 kilómetros. Vista desde arriba dibuja una forma de triángulo y su origen geológico se lo debe a sus volcanes, que también la hacen ser muy árida y con poca vegetación.

Un aproximado de 50 mil personas arriban durante todo el año a este misterioso territorio perdido en el océano, en su mayoría poseídos por la curiosidad que en todo el mundo despiertan los moái y el grupo étnico que los talló en tiempos remotos.

¿Cómo llegar?

Rano Raraku

Hay dos formas de poner un pie en la Isla de Pascua; una es por agua, navegando montado en una embarcación y la segunda y más común es por aire, sentando cómodamente en un avión que aterrizará en la pista del Aeropuerto Internacional Mataveri, el más alejado del planeta, en comparación con otra terminal aérea. Aquí puedes comprar la entrada para ingresar al Parque Nacional Rapa Nui, donde se aloja el volcán Rano Raraku, o en la ciudad.

Desde Hanga Roa, el único punto habitado de la Isla de Pascua, el volcán se aleja unos 20 kilómetros y en carro el recorrido demora una media hora. En la ciudad se puede contratar un tour turístico que incluye el traslado, ida y vuelta, y un guía experto, además suele contemplar la visita a otros sitios cercanos de interés histórico.

Rano Raraku

En el poblado y en la vía existe suficiente señalización para guiar a los visitantes hasta las cercanías del Rano Raraku, si se decide ir por cuenta propia.

El acceso hacia el interior del volcán, donde se esconde el cráter y la laguna, implica recorrer un pasadizo angosto de cerca de 300 metros, en cuya entrada da la bienvenida un enorme moái acostado. En el interior del cono, asombra el número de estatuas que semejan bañistas que se acercan o se alejan del cuerpo de agua.

Cerca del volcán, en un área permitida, existen puestos de comida, baños y venta de artesanía autóctona.Por estar el volcán en un perímetro protegido, recuerda comprar tu entrada en el aeropuerto o en Hanga Roa, porque en él no la venden y sin el boleto de ingreso no se podrá entrar al parque nacional.

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