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Sopocachi es un área en la ciudad de La Paz, dispuesta en Bolivia como la Plaza 24 de Sepiembre. Fue establecido en medio del tiempo republicano. Se asocia en el este con la región de San Jorge, hacia el oeste con la región de Cristo Rey, hacia el noroeste el área de San Pedro y hacia el norte con el punto focal de la ciudad.

Sopocachi

En esta área se encuentra la Academia Nacional de Bellas Artes establecida en 1926; el Conservatorio Nacional de Música establecido en 1907, plazas críticas de la ciudad, por ejemplo, Plaza Abaroa y Plaza España, enfoques sociales, por ejemplo, Espacio Simón I. Patiño, Casa Museo Solón, Casa Marina Núñez del Prado Casa Museo Marina, Museo Cecilio Guzmán La Casa Rojas y la Fundación Flavio Historia nombres.

Historia

Hay especulaciones distintivas sobre el punto de inicio del nombre del área. En uno de ellos se propone que el nombre se derive de la palabra Aymara Sapa, que implica uno. La palabra Kachi, que se origina en quechua y significa sal. A la larga, se conoció como Sopocachi, y diferentes adaptaciones dicen que se origina en el Aymara Sapak’achi, lo que implica una pendiente solitaria como un punto o filo. Los ocupados anticuados de esta zona, que se dedicaron a plantar maíz y eucalipto, le dieron ese nombre en recuerdo del Montículo, una proyección de tierra y piedra..

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Reflejos

Sopocachi se describe manteniendo un diseño mestizo y majestuoso. Además, su población está formada por una mezcla de grupos de La Paz de estatus financiero medio y alto y, además, no es suficiente para el estudio ni para los no nativos. Los fines de la semana es el propósito más activo de la ciudad de La Paz, debido a la vida nocturna de bares, discotecas, teatros y centros de entretenimiento social. Tanto los jóvenes como los adultos en su mayor parte visitan Sopocachi para divertirse en un ambiente bohemio que recorre el pasado a través de sus mansiones y sus estrechas avenidas con plomadas y ascensos.

De manera distintiva, se comprende a través de la condición patrimonial en los alrededores de las casas antiguas y tiene una amplia historia repleta de leyendas urbanas como los antecedentes de la catedral de San Vito , siendo este uno de los primeros lugares macrodistrict de la ciudad.

El montículo

Según lo indicado por el anticuario Humberto Viscarra, en 1582 un temblor sísmico causó la avalancha del Altiplano Sur, diezmando dos pueblos aymaras anticuados. En estas ocasiones, la imagen de una virgen desapareció, que luego se encontró en el Montículo. En homenaje a esta imagen de la Inmaculada Concepción, una iglesia se basó en la pendiente.

El presidente Agustín Morales solicitó fabricar una arcada gótica que fue devorada por un incendio el 15 de agosto de 1895. Se dice que el cacique Martín Chuqui y los ministros recaudaron fondos para revivir la iglesia, el 8 de diciembre de 1896, fecha en que La cual es alabada la celebración de la Virgen del Montículo. Como lo indican las declaraciones oficiales de la mejora artística del periódico El Diario:

El montículo de Sopocachi era una posición de fascinación para los ocupantes de la ciudad por las ocasiones inaccesibles del período virreinal debido a la reclusión o la casa de oración levantada en su cima bajo la convocatoria de la Inmaculada. El 8 de diciembre es, en este sentido, para esta área, una ocasión convencional con demostraciones excepcionales de festividad en el barrio.

Una puerta tallada en piedra en 1770, marca el paso a la colina, un puesto de centro recreativo y un desvío desde donde se puede ver el magnífico Illimani con toda la ciudad de La Paz. Este sitio se utilizó como escenario de cine. Hill se anunció como patrimonio histórico, cultural y paisajístico de la ciudad de La Paz en 2014.8 Su diseño refleja diversas etapas, por ejemplo, republicana, actual y contemporánea.

Martín Zelaya Sánchez

«Nunca más tuviste la protección de domingo», le dice Julio de la Vega a Huáscar Cajías de la Vega, comenzando con un sonatacheño y luego al siguiente, de tío a sobrino, ambos, para continuar con Don Néstor Portocarrero, con mil y un «sueños de adolescentes» «Vivió en la destrucción del montículo.

«¡Sopocachi!» Tecleando una serenata para cantar con voces de silencio y para tocar con cuerdas dispersas con respuestas que difieren en los clamores y en las ruedas expandidas de las arenas viejas y las ruedas con freno. Sopocachi! «La leyenda urbana dice que La Paz, por escrito, es pendiente, Cementerio, Chijini o Periférico. Que desde una bodega en la zona norte, hasta el cementerio de elefantes; El de los salones de masajes de Villa Fátima o Churubamba, a los nichos y rincones de Buenas Aires … Romanticismo sin adulterar, ficción.

Imágenes sesgadas

En los alrededores del transeúnte de Florida, en Buenos Aires; en la Habana Vieja de la capital cubana, o en el indiscutible Coyoacán mexicano. Borges, Lezama Lima o Frida Kahlo. De hecho, hay regiones inevitablemente conectadas a sus identidades.

«Este es el más tranquilo de los parques, con rutas cubiertas, con asombrosos senderos que recorren todo el mundo, y con una plaza circular, abierta a las montañas del sur, donde se puede imaginar el escaparate más atractivo».

Este es el método por el cual Jaime Sáenz describe la pendiente, por la cual Julio de la Vega fue y llegó insensiblemente para la sección más grande de un siglo, posiblemente increíble fuera de su hogar con Huaqui y sus nueve familiares de Cajías: investigadores, antropólogos, tomadores de fotografías, suplentes de historia, trabajadores materiales … que se apresuraron a recorrer la vieja plaza, quién sabe, quizás el mejor, entre los escalones de Gustavo Medinaceli, Armando Soriano Badani y diversos cultistas de la Segunda Gesta Bárbara, una escena básica de la Bolivia. Las cartas, en general, gestaban los difíciles y empedrados caminos de Sopocachi.

Además, debajo, en la actual y prestigiosa calle de Goitia, la Sra. Yolanda Bedregal, además, en aquellos días, en medio del siglo principal más destacado, no se detuvo, me imagino que formaría números y creación, sin dejar así que le diera la oportunidad de apuntala la vida elegante y la paceña social … de vez en cuando en el taller de Gil Imaná e Inés Córdova en la calle Aspiazu, de vez en cuando, posiblemente, en el fascinante taller de la casa de Alfredo La Placa o, de la nada, en Uno de los cafetines que duplicaba los reputados parisinos y españoles adyacentes.

¿No han seguido Yolanda, su compañera Marina Núñez o el instructor Juan Rimsa, que frecuentaba la Escuela de Bellas Artes de Rosendo Gutiérrez, siempre se han encontrado con otros?

¿Han coincidido, tal vez, con la Toqui Borda que vivió durante bastante tiempo en Belisario Salinas, donde hoy se presenta un juego con puntos de vista de sacudidas? Además, al hablar de la sacudida y, por lo tanto, de la energía, también se logró que la momentánea dinámica reunión se mantuviera en Sopocachi como un campo de movimiento entre los años 60 y 80. Pregúntale a Humberto Quino o Julio Barriga, desde un punto de vista. O también de nuevo Jaime Nisttahuz, Edgar Arandia y Adolfo Cárdenas, por el otro. Antes de los clubes Bocaisapo o «despreciables», la noche de la frenética pivotina giraba en torno a las plazas Abaroa y España, y claramente, la Carrera de la Literatura en los ámbitos más básicos de la zona, aventuras desde el Monoblock, además de sumarse a esta intriga. .

Entre una y otra de estas edades y etapas, quién sabe, estos y diversos personajes: Jesús Urzagasti, regresando y avanzando del papel a su hogar en un pasaje a trasmano; Óscar Cerruto, corriendo desde su casa al Ministerio de Relaciones Exteriores; Ordañas se instaló en La Paz. Hilda Mundy y Alcira Cardona esperaban mantener una distancia estratégica de Manuel Monroy, el Papirri, quien nunca dejó de marcar objetivos en las extravagantes curvas del fútbol callejero de la misa de Cinema 6 de Agosto, en ese Segmento en el centro de la región donde no mucho después comenzó a tocar la guitarra y formar estrofas y armonías que un poco más tarde se unirían a él como el trovador paceño por lo tanto de finales del siglo XX y el comienzo del acompañamiento.

El antiguo Cinema 6 de Agosto … que se salvó con la justa de transformarse en un asilo, primero, o construir más tarde, como no sucedió, deplorablemente, con por mucho la mayoría de las casas excelentes que alguna vez fueron un Magnum opus moldeado en medio de décadas en la apertura salvaje.

«bajando el 6 de agosto y girando hacia la calle Aspiazu, sabes, con el propósito de la verdad, que estás entrando en una zona extraordinaria en gran medida en la cual, prestando poca atención a los grandes desastres que ocurren recientemente, respiras una cercanía, un congruencia, una claridad urbana que difícilmente se puede encontrar en cualquier lugar de la ciudad «.

Esto refleja, mejor que nadie, el as Juan Carlos Calderón, la asombrosa escena compositiva, ¿quizás el peligro más serio para la herencia social de Sopocachi? Se muestra. Asimismo, Saenz advirtió hace 40 años:

«Esta vecindad de La Paz tiene una intriga maravillosa, con calles amplias y bien cuidadas, con árboles extravagantes y con parques amplios y agradables, en cuya seguridad, en regiones más oscuras, se puede respirar el aire común, y esta intriga precisamente, si aún conserva su frescura, es a la luz del hecho de que el absurdo impulso del progreso aún no ha aparecido en su tamaño real, a pesar de la forma en que su aniquilación ha aparecido recientemente al elevarse por encima de las estructuras, que vienen a romperse. La congruencia y desintegración de la tierra y la escena de toda la ciudad, y no simplemente de Sopocachi … «.